RADIOGRAFÍA (Rx)

El objetivo principal de este proyecto poético es ofrecer una MUESTRA RADIOGRÁFICA de la poesía que se escribe en la actualidad en la ciudad de GRANADA y crear, a su vez, un espacio para la REFLEXIÓN TEÓRICA sobre el "estado de la cuestión". En este sentido, todo escritor es bienvenido, todo lector admirado, toda participación agradecida.

domingo, 13 de abril de 2008

DANIEL CUNDARI (Riogliano - Calabria, 1983)


Daniel Cundari (Rogliano - Calabria, 1983) es poeta y crítico literario. Licenciado en Filologia por la Università degli studi di Siena, ha publicado en Roma Cacagliùsi / Balbuzienti en 2006 (con notas de Dante Maffìa y Pasquino Crupi) e Il dolore dell’acqua en 2007 (con un ensayo del ilustre poeta y germanista Mario Specchio). Empezó de niňo con el teatro. En su variedad dialectal ha traducido parte de la Divina Commedia de Dante Alighieri, poemas de Alberti, Aleixandre, Carrieri, Hikmet, Bufalino, Milosz, Ripellino, Celan, Catullo y La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca. Colaborador de diferentes periódicos, jefe de prensa de una asociación cultural, cocinero por necesidad y pasión, organizador de eventos, actualmente es redactor de la revista romana Polimnia, en la que recientemente se ha encargado de el editorial Il genocidio dei sogni: una radiografía de la poesía italiana contemporánea. Considerado uno de los poetas italianos mas interesantes de su generación, vive continuamente en alquiler entre una ciudad y la otra.

“Daniel Cundari es muy joven, pero su poesia es ya antigua”, Mario Specchio.

POEMAS

    (traducción del autor)



    Eres una ilusión de aire

    Eres tu mi vida

    palabra que como labios pronuncias mi dolor

    que casi vaga cuentas mi infinito

    mi respiración, mi mar

    que finges no saber todo y no el amor.

    Eres una ilusión de aire y un cuerpo verdadero

    un arroyo sangrante a la montaňa

    un atajo incierto que se disipa

    una ausencia que me invade en la noche

    eres, entre la tierra y la madre, mi límite.



    * * *

    Exilio VII


    E imaginarse sombra de una luz que no fue,

    probarse umbrío en la esquina de una maňana.

    Y unir las palabras a las voces de las transeúntes,

    hacerse hijo del propio padre.

    Y oír decir que no es verdad.


    * * *


    Condena a vida de un no arrepentido

    Quisiera decirte que algo cambió

    en el barrio de esta existencia deshabitada

    en el diluviar del inesperado aguacero

    decirte que mi vecino no adquiere nada

    y no apunta mi nombre en la lista de la compra.

    Que ahora los santos viven en las iglesias

    que el tiempo es un marinero sin proa

    que los poetas fueron matados por las palabras

    que la nevera derrite las pasiones de los bulímicos

    que los perezosos se levantan de la cama sin despertador

    que los párpados baten sobre un libro abierto

    los miedos y los errores de los estúpidos.

    Sabes cuanto me cuesta fingir sentimientos sin precio

    eludir la mano del dueño de títeres que me habita

    y aprender a callar el silencio de los libros,

    salir libre de polvo y paja como un lepisma entre los papeles,

    procesar a un Dios por sus atenciones.

    Pero ninguno tiene el coraje de mostrarse

    de decirte que la mafia tiene piel de hombre

    que en el pueblo un chico ha caído abatido

    que los mandatarios juegan lúcidos al ajedrez

    que la historia no tiene sabor de requesón

    y no cree a las mentiras, a las lecturas,

    a los cursos de preparación sobre el dolor.

    Quisiera decirte mi corazón es un gitano,

    coge las cáscaras para las calles sin salida,

    adula senos de nigromantes olorosas

    y esculpe amuletos para saber la verdad.

    Estas palabras odiosas como mosquitos

    pican sin dejar heridas.

    Entonces recuerda que no temo la muerte

    ni a los sicarios que conciertan conmigo una cita,

    siento la necesidad de salir con la cabeza alta

    armado hasta los dientes del amor.


    * * *


    Una vida en alquiler

    Me has mirado con los ojos de mi madre

    y no te he vislumbrado tampoco a primera vista.

    El tiempo como indiferente

    ha cortado el paso a su calle,

    que es la mía también – llena de creta y de arena –

    mientras volvía a mi pueblo devastado.

    La sencillez de un campesino

    es la ley que hay que seguir en la vida,

    ahorcar al palo las convenciones

    y beber un vino hecho con las propias manos.

    Y por tus ojos han volado pájaros

    hacia cielos improbables para mí, hombre

    acostumbrado a soñar dentro de los libros.

    Como un asfódelo he perdido la memoria

    de los lugares inventados para vivir.

    Como un arado he excavado sin tregua

    en la tierra de mi espíritu ya vacío.

    Y excavando he recibido arcilla

    y excavando he recibido fango

    y excavando he recibido agua,

    y al final permaneció un eco:

siempre, siempre, siempre, la palabra.